Lunes, 19 de  Agosto de 2019 / 22:24:45

La taba viene de culo Destacado

Un Gobernador paralizado en una Provincia llena de problemas. Sin respuestas a las demandas, el caso Muñoz es la justificación para la inacción. ¿Tiempo de cambios en el Gabinete?

El viejo elefante, cuando siente que está cercana su muerte, abandona la manada en silencio y al atardecer, los mira por última vez y se va muy lejos por un camino que probablemente nunca hizo, pero que sabe hacer.

Y ese es el misterio de los elefantes, y la maravilla de su memoria, precisamente por eso porque tienen memoria de algo que no han vivido.

Dicen que existen lugares al que todos ellos van a morir en soledad. Es el cementerio de los elefantes, y hacia allá se dirigen siguiendo una ruta no aprendida, sino marcada en el instinto de la vida desde el mismo instante del nacimiento.

La política tiene mucho de eso. Aunque no tanto como la sociedad requiere. Pocos se dan cuenta de que llegó el final y permanecen.

Río Negro tiene la particularidad de que hay una suerte de renovación permanente. Los cuadros se van reemplazando unos a otros. Ya no hay “dinosaurios” de la política. Salvo en los sindicatos. Los únicos sin capacidad de renovación.

Lo preocupante es que la “renovación” no viene ni con ideas ni métodos diferentes a los anteriores. Son copias y, en muchos casos, malas. Es que, en definitiva, son alumnos de lo que ya está probado que fue malo.

En los albores de este siglo, cuando el que se vayan todos era una muletilla impuesta para eyectar políticos, aparecieron nuevos actores que tenían como tarjeta de presentación una frase de cabecera que pretendía ser una definición de vida: no vengo de la política. Pero se metían en ella de manera ambiciosa hasta llevar a todos a un nuevo fracaso.

Por estos lares, el personaje más emblemático de ello fue el “cipoleño” Julio Arriaga. Hizo escuela a partir de esa frase porque supuestamente venía de la medicina y dejó a sus discípulos. Son los que hoy gobiernan Río Negro.

Arriaga, cual los viejos elefantes, emprendió ese viaje sin retorno y ya poco se sabe de él. Ni siquiera es un hombre de consulta por parte de sus fieles alumnos. ¿O sí?

Alberto Weretilneck, el bonaerense Facundo López, el psiquiatra del poder, Luis Di Giácomo, el ex todo, Fabián Gatti, el hombre sin expresión, Luis Bardeggia, son algunos de los herederos del intendente más exitoso de Cipolletti.

AW es el que superó al maestro y por eso llegó a Gobernador. Usa los mismos métodos, un discurso parecido aunque más apegado a la política y tiene iguales conductas. Weretilneck le sacó una ventaja: una percepción más amplia y precisa de los requerimientos de la sociedad. Salvo, como en este tiempo, cuando la taba viene de culo.

Todo torcido

Se instaló la sensación de que todo empezó cuando apareció el cuerpo sin vida de Lucas Muñoz. Y eso sólo es una foto de una película que se empezó a rodar hace mucho tiempo.

Quizás el momento crucial de este entuerto que tiene más de política que de económico arrancó el mismo día que el pichettismo empezó a emigrar del Gobierno. Aquello, aunque no lo pareció, fue traumático para un Gobernador sin partido ni cuadros que acompañen. Tanto, que hoy AW, lentamente, intenta volver a las fuentes. Y Miguel Pichetto, es la llave de la gobernabilidad.

El Gobernador entendió que pasar del senador nacional a Facundo López no era propio de la buena práctica política.

La continuidad de problemas tiene al Gobernador paralizado. Las pocas respuestas que se obtienen del primer mandatario son monosílabos que no le dan a la sociedad la certeza de tener la cuestión bajo control. Al contrario, todo es incertidumbre.

Lo salarial, la obra pública, la deuda, la (in) Justicia, las relaciones laborales, la fruticultura, los precios, el turismo, la policía, los policías, los municipios, las viviendas, las tarifas; todo es un inconveniente para la vida de AW.

Como se terminó la supuesta bonanza que significaron los ingresos por la renovación de los contratos petroleros, llegó la hora de gobernar en serio. Ya no se puede depender de la suerte, como en el juego de la taba.

No se trata de suerte o culo, sino de refundar un Gobierno que se agotó en sí mismo.

Muchas veces los gobernantes creen que los cambios de ministros o funcionarios sólo se dan cuando se producen escándalos y en realidad se deben dar cuando la hora lo reclama. Todos están bajo la lupa.

Y parece que llegó la hora para encarar esta etapa de tres años que estarán impregnados de crisis y ajuste gracias a Mauricio Macri y su propuesta de cambiar camino a la revolución de la alegría.

En ese camino, el discurso es como el cuento de la zanahoria que cada vez que se está por llegar a ella la corren.

La revolución llegaba en el segundo semestre, luego hacia fin de año y ahora dicen que después del primer trimestre del año que viene.

Lo cierto es que el ajuste se profundiza en las clases populares y medias que son las que traccionan los votos que dan los triunfos electorales.

Visto el escenario, será difícil el 2017 para todos los oficialismos. Mucho más para los “sin partidos” como Alberto Weretilneck, Gustavo Genusso, José Luis Foulkes o Aníbal Tortoriello, por más que en la intermedia no se jueguen nada.

Modificado por última vez enLunes, 12 Septiembre 2016 13:43
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