Miércoles, 21 de  Agosto de 2019 / 10:21:08

Alberto al borde de un ataque de nervios Destacado

AW se muestra irascible y con formas hasta ahora desconocidas. El conflicto latente y la incertidumbre económica lo hacen estar a la defensiva. Se expone menos y habla lo indispensable.

Con Mujeres al borde de un ataque de nervios, el mundo descubrió a un director genial: Pedro Almodóvar. Corría 1988 y el español sorprendió a la industria y a la crítica con una comedia desopilante, simpática y genial que describía todo el submundo de las parejas y la convivencia como no se había visto antes.

La película rompió todos los récords de taquilla de la cinematografía española, ganó el Goya y tuvo nominaciones en cuanto festival de cine hubiese en el mundo; incluso al Oscar. También fue el punto de partida de la carrera de Antonio Banderas y el hallazgo definitivo de Carmen Maura.

La realidad argentina y rionegrina hace imaginar que todos están al borde de un ataque de nervios.

Nación que no encuentra el rumbo económico, profundiza la crisis y destrata a los que están al borde del sistema, casi cayéndose. La respuesta es un coloquio de Cambiemos en el Centro Cultural Kirchner para intentar descifrar en qué parte de la comunicación se equivoca el Gobierno nacional.

Encima un Presidente que, por parecer distinto a lo anterior y simpático, anda por el mundo haciendo papelones como el de la última semana con el tema Malvinas que lo empeoró con la foto trucha de “viajar en colectivo” ni bien se bajó del avión que lo trajo de Estados Unidos.

Ante tanto desconcierto nacional, Alberto Weretilneck hace esfuerzos por no contagiarse y sólo lo logra a medias.

La Provincia que no pensaba arrodillarse ante nadie ni implorar ayuda ya no es la que, durante la campaña del 2015, se le presentaba a los rionegrinos. De la “brillante, excelente y calificada” administración de Alejandro Palmieri se pasó a la de Isaías Kremer, mucho más cercana a la realidad. De pagar deuda se pasó a tomar deuda; de cachetear a Banco Patagonia a ser socio, de tener una policía de “alta consideración” a una corrupta y peligrosa; de inaugurar viviendas que había dejado Saiz en marcha a implorarle a Rogelio Frigerio que termine las de la pesada herencia kirchnerista.

Agotados y mal gastados los fondos petroleros y los recursos nacionales, el poco simpático Ministro de Economía lo que hizo fue decirle la verdad a AW y retacearle la chequera para que no vaya de pueblo en pueblo vendiendo ilusiones y espejitos de colores. Alguien debía hacerlo y no era el bueno de Palmieri el indicado. El ex ministro siempre sintió que estaba en ese lugar “de prestado”. Cuatro años de decir que sí en forma sistemática le permitieron emigrar a una banca en la Legislatura y empezar a caminar por la senda de la política.

Clima de tensión

Desde hace algunos meses el clima de tensión es el común denominador en Casa de Gobierno y los Ministerios. El fin de fiesta económica (post elección) empezó a mellar las decisiones y la iniciativa de quienes tienen la responsabilidad de gobernar.

La debilidad de los ministros y la flaqueza de las primeras y segundas líneas es evidente. La inacción en la que está sumergida la gestión de AW se torna palpable y peligrosa. Y hay un dato adicional que lo aportan quienes visitan despachos oficiales: las malas formas en el trato de algunos funcionarios.

El caso del policía secuestrado y asesinado puso al descubierto cuestiones hasta ahora disimuladas por el Gobernador. A partir de ese hecho empezó a mostrar otra personalidad. Más irritable, contestador, malhumor, poca exposición, desconcierto, llamativos silencios y delegación de acciones y presencias en el vicegobernador Pedro Pesatti que aprovecha para sembrar y cosechar a la vez.

Volvió a cuestionar a ATE con dureza y descalificaciones innecesarias, desconoce el conflicto en el que está inmerso Desarrollo Social por el ineficiente ministro, Fabián Galli; manda a Mónica Silva a decir que se descontarán los días de paro a los docentes que reclaman por sus salarios y que las clases podrían extenderse más allá de Navidad; habla del caso Muñoz desentendiéndose de su responsabilidad y la Justicia le contesta con la libertad de dos policías presos por encubrir el crimen; dice que sí a todo lo que ordena Nación pero mira a Sergio Massa de reojo, escucha al ministro Esteban Bullrich decir una grosería y no atina a la mínima defensa del sentir patagónico.

Los kamikazes

En un contexto de país desorientado, el Gobernador no se detiene y avanza en la loca idea de un tercer mandato. Para ello tiene mano de obra especializada y suicida en nombre del proyecto que nadie conoce ni descifra: los kamikazes.

Si bien son varios los que podrían identificarse a lo largo del territorio provincial, hay dos que se llevan las palmas y, por cercanía con AW, pueden hablar en su nombre con total desparpajo como lo hacen.

El todoterreno Luis Di Giacomo habla con tanta liviandad de un tercer mandato que permite pensar que está todo “cocinado” e inferir que sólo es cuestión de tiempo.

El hombre, que viene del mundo de la psiquiatría, es temerario en sus afirmaciones y cuenta con el favor de quienes no le repreguntan ni lo indagan lo suficiente sobre cuestiones elementales como lo es el respeto a la Constitución o a la básica necesidad de alternancia en el poder. Ahí se nota la mano del secretario de Medios, Guillermo Campetti, y la pauta para los amigos.

El otro que hace de kamikaze de AW es el bonaerense, Facundo López.

Otro perfil, menos mediático, más sigiloso y un gran tejedor de alianzas, hace el trabajo que a otros le llevaría años aprenderlo.

Alumno dilecto de Daniel Sartor, “Facu” no deja espacio sin ocupar y Weretilneck se lo reconoce.

Puede juntar en un quincho a un juez, un legislador de la oposición, a un empresario de la construcción y a un presidente de una liga de fútbol barrial sin ningún esfuerzo y hacer que repentinamente y sin avisar llegue Alberto para sumarse a la charla. También hacer gestiones en la Tesorería para algún amigo que no cobra, acelerar un trámite en el Ipross, llamar a intendente por un contrato que se está por vencer de un empleado, ir a ver un expediente en la Fiscalía de Estado, negociar una alianza con un partido vecinal de un pueblo de la Línea Sur o acompañar al Gobernador a un encuentro con cualquier ministro de Nación. Puede levantar el teléfono y hablar con el senador Miguel Pichetto, reunirse con algún integrante del STJ para avanzar en la interpretación de la Constitución o entender que Pedro Pesatti es el mejor candidato a diputado nacional el año que viene siempre considerando que es él el que sigue en la línea sucesoria. Todo lo hace con dos virtudes: su simpatía y tener la chapa del Gobernador en la solapa del saco sport que habitualmente usa.

El tiempo dejará al descubierto la realidad de un país que navega en la incertidumbre, y Río Negro es parte de ese país.

Modificado por última vez enMiércoles, 28 Septiembre 2016 13:53
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