Lunes, 19 de  Agosto de 2019 / 22:34:09

Malvinas y la política exterior argentina, haciendo un poco de historia

Todo comienza en el siglo XVI, cuando el archipiélago fue descubierto por marinos españoles,  constituyendo así  una dependencia del Virreinato del Río de la Plata, heredada por Argentina al independizarse de la corona española. En 1833 fue usurpado por el Imperio Británico mediante una agresión armada. El 2 de abril de 1982 tropas argentinas lo “recuperaron” temporariamente. A partir del 14 de junio de 1982 fueron usurpadas nuevamente por los ingleses.

La historia inicia en el año 1764 cuando se produce la ocupación efectiva del archipiélago por el  navegante francés M. de Bougamville, el cual  fundó Port Louis, que fue el primer asentamiento  de las Islas. Luego, debido al reconocimiento por parte de Francia, a la Corona española, es  devuelto y reconociendo también, la pertenencia a los españoles de toda la región Patagónica, entregando formalmente Bougamville la posesión de las instalaciones al gobernador español Ruiz Puente. Al crearse el Virreinato del Río de la Plata, las Islas fueron incluidas en su jurisdicción. Y es a través del Utis Possidetis Juris de 1810, que las Provincias Unidas del Río de la Plata al independizarse de España heredaron estos territorios. El 10 de junio de 1829 el gobernador de Buenos Aires, Martín Rodríguez, crea la Comandancia Política y Militar de “las Islas Malvinas y las adyacencias al Cabo de Hornos, en el mar Atlántico”, con el fundamento de que España tenía una posesión material de estas islas.

Monumento

Desde el punto de vista geológico, las Malvinas se encuentran unidas al continente sudamericano por un zócalo submarino no mayor de 200 metros de profundidad, por lo que existe contigüidad entre las Islas y el resto del territorio argentino. Son un archipiélago de casi 12.000 Km2, situado a 300 millas de la costa argentina, consta de dos islas principales y muchas islas menores. La capital de la Provincia de Santa Cruz, Río Gallegos, está en la misma latitud, sobre el mismo paralelo que pasa por la capital de las islas. Hace escasos días la ONU falló a favor de Argentina en una presentación del año 2009, extendiendo sus límites marítimos. Lográndose un avance jurídico en torno a los derechos soberanos de la Argentina sobre los espacios marítimos y sus recursos en el Atlántico Sur. La superficie comprende ahora, unos 1.700.000 km2 nuevos, por lo que la Argentina aumenta su plataforma marítima en un 35%. La canciller actual, Susana Malcorra lo definió como “un gran paso en la demarcación del límite exterior de nuestra plataforma continental, el límite más extenso de la Argentina y nuestra frontera con la humanidad".

No solo hay que tener en cuenta las cuestiones jurídicas respecto a esta disputa territorial, sino darle también su notoria importancia, a la plataforma continental argentina y a la problemática del Continente Antártico. Si bien estos conflictos tienen particularidades que los identifican, hoy su tratamiento debe ser integral, debido a la instalación del Comando Naval del Atlántico Sur del Reino Unido en la Isla Soledad en 2004 demuestra la intensión del Reino Unido de ejercer una actividad de control militar en toda el área del conflicto.

Uno de los principales antecedentes de la negativa al verdadero reconocimiento de las islas, fue el hecho ocurrido el 3 de enero de 1833, donde el Imperio Británico luego de haber  firmado el “Tratado de Amistad, Comercio y Navegación de 1825”, se apoderó de Puerto Soledad a través de la Corbeta “Clío”, expulsando a todos los pobladores originarios y procediendo a la repoblación del archipiélago con colonos ingleses provenientes de la isla de Santa Elena y otros territorios de ultramar. Desde entonces al día de hoy, las Provincias Unidas del Río de la Plata protestaron este hecho jurídicamente ilegítimo en forma inmediata. Tanto ante el Reino Unido, como ante todos los foros regionales o multilaterales en los que la Argentina participa y de manera especial y más recurrente, ante la Organización de las Naciones Unidas. Son estos reclamos  lo que impiden a los ingleses  invocar el instituto de la usucapión, como alguna vez lo intentaron.

La decisión argentina, de ir con las fuerzas armadas y de manera sorpresiva a recuperar la posesión de las Islas Malvinas el 2 de abril de 1982 constituyó otro acto de interrupción de esta pretendida prescripción adquisitiva de dominio por parte del gobierno del Reino Unido.

Los británicos intentaron utilizar la teoría de la “debelatio”, que es el modo de adquisición de competencias sobre un territorio, el cual está prohibido por la Organización de las Naciones Unidas.

A modo de resumen o conclusión sobre la posición de Inglaterra sobre  nuestras Islas, es necesario saber, que hace más de 177 años el Reino Unido permanece en las Islas Malvinas quedando de manera evidente la negativa a negociar con la finalidad de encontrar de manera  pacífica una solución a la disputa.

La política exterior argentina, en relación a la cuestión Malvinas, fue variando en el tiempo, según la coyuntura, nunca se tuvo de manera continuada en el tiempo una postura unánime al respecto. El ámbito multilateral e institucional fue utilizado por nuestro país con anterioridad a la guerra, desde la aprobación de la Resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas y la bilateral, con los Acuerdos de Madrid de 1989 y 1990.

Cuando se da por primera vez la posibilidad de que los habitantes ingleses en las Islas proclamen su independencia de Gran Bretaña, el gobierno de Illia  promovió la presentación del conflicto en el marco del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. Planteándolo a través de tres objetivos. Los cuales fueron; restablecer la unidad territorial argentina afirmando los derechos argentinos soberanos sobre las Islas. Rechazar todo intento de autodeterminación de los isleños por no ser población nativa. Lograr una definición del Comité de Descolonización tendiente a lograr el primer objetivo.

Una vez aprobada la Resolución 2065/65 de la Asamblea General de la ONU, donde se dio por primera vez un reconocimiento del conflicto de soberanía de las Islas por parte de la comunidad internacional, invitando a las partes a ponerle fin, por medio de una negociación pacífica.

En el gobierno de Onganía, se siguió adelante con el proceso de negociación, llegando en 1968 a un acuerdo sobre el texto para un memorando de entendimiento. En el cual se lo logra de manera más explícita un compromiso por parte de Gran Bretaña sobre una eventual transferencia de la soberanía. Situación que no perduró ya que los ingleses la desestimaron rápidamente. Ya de la mano de Lanusse, la política exterior cambio dándole paso a una política de seducción, reanudando los vínculos diplomáticos entre ambas partes. Pero esta relación amable no duro mucho, ya que en el gobierno de Galtieri, su canciller, Nicolás Costa Méndez, estableció relaciones más hostiles, afectado por problemas económicos dados por la política monetaria. El 2 de abril de 1982, el gobierno militar puso en práctica su decisión de invadir las islas Malvinas. La solución bélica no tuvo otro objetivo que garantizar la perdurabilidad en el poder de los militares, y no la reivindicación de la soberanía. La operación provocó un cese de los reclamos gremiales y de los partidos políticos, prácticamente todo el país adhirió a la "causa nacional". El 5 de abril, el canciller Costa Méndez plantea el caso en la OEA. El mismo día, el presidente Reagan se ofreció como mediador. En Londres, la primera ministra Margaret Thatcher declara a la televisión británica que "no existe posibilidad de fracaso" para Inglaterra. Las palabras hacia el pueblo argentino reunido en plaza de mayo del por entonces Presidente Galtieri fueron: "si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla". Finalizando el mes de abril de 1982, Argentina obtiene el triunfo diplomático en la OEA por 17 votos a favor y 4 abstenciones dadas por Trinidad Tobago, Colombia, EEUU y Chile. Respaldando el reclamo de soberanía argentino y se insta a una solución acordada. El canciller argentino, Costa Méndez viaja a  EEUU, Donde el secretario de Estado Haig entrega a las autoridades argentinas una propuesta de arreglo que es rechazado por el gobierno militar. Un día más tarde, el Senado norteamericano vota 79 a 1 una declaración de apoyo a Gran Bretaña. El presidente norteamericano Reagan, anunció que apoyaba a Gran Bretaña y culpó al gobierno argentino por el fracaso de las negociaciones. 

La guerra de Malvinas ha sido un ejemplo claro de la aventura irracional de intentar hacerse justicia por sí mismo... No se negoció como era indicado y se terminó en ciertas especulaciones que culminaron en una guerra irracional, que sólo contó con el apoyo moral de los países latinoamericanos primero y el Movimiento de No Alineados después. (Figari, 1993)

Con la vuelta a la democracia, el Presidente Raúl Alfonsín, en su plataforma electoral, había señalado que defendería la integridad territorial mediante la recuperación de las Islas Malvinas, a través del  cumplimiento de las Resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, intentó primero una vía de negociación bilateral que fracasó en la reunión en Berna (1984), porque los británicos exigieron el previo y expreso abandono, por parte de la Argentina, del reclamo de soberanía y el cese de hostilidades. Con la mejora de las relaciones con Estados Unidos, se buscó su mediación que permitió avanzar en el diseño de lo que posteriormente se plasmó en los Acuerdos de Madrid de 1989. Un antecedente importante del reconocimiento internacional de soberanía, lo fue la firma de los acuerdos pesqueros de Argentina con la Unión Soviética.

378046

La presidencia de Carlos Menem, se destacó por privilegiar los intereses económicos y políticos del Reino Unido a la hora de tomar las decisiones. Instrumentando la negociación bilateral, se destacó la aplicación de la fórmula del paraguas de soberanía en los acuerdos Madrid I y II. Consistía en proteger los derechos de cada parte, en lo que respecta a los archipiélagos y espacios marítimos circundantes. El ex canciller Caputo señala que, con la firma de acuerdos, pesqueros y de explotación de hidrocarburos, se reconocía de manera implícita la soberanía inglesa, el paraguas de soberanía es insuficiente para proteger los intereses argentinos. Porque, según el autor, “concedemos nuestra soberanía sobre un recurso” .La administración menemista no supo aprovechar el interés británico por restablecer el comercio y el flujo de inversiones en nuestro país, apostando todo a un viaje presidencial que, más allá de un innegable valor simbólico, no sirvió para obtener avances en nuestra posición. Se comenzó con una nueva estrategia sobre los Kelpers de la mano del canciller Di tella. La estrategia fue una forma de acercamiento a los isleños, con por ejemplo el envío a fin  de año de libros como El Principito o Winnie The Phoo, con la intención de fortalecer vínculos con los habitantes. Llegado el año 1996 la política de seducción entró en un período de estancamiento, el gobierno tomó la decisión de volver a los foros internacionales y empezó a barajar otras estrategias como la indemnización a los kelpers o la soberanía compartida para impulsar nuevamente el tema.

El gobierno de De la Rúa, diseñó una política hacia Malvinas manteniendo las negociaciones bilaterales iniciadas tras los Acuerdos de Madrid, abandonando la política de seducción del menemismo, y retomando el camino multilateral, reimpulsando la Resolución 2065/64 en la Asamblea General de la ONU. Los avances de estas gestiones se vieron reflejados en palabras de su canciller Rodríguez Giavarini, quien mencionó el entendimiento logrado en el año 2001 para vuelo de aeronaves y el tránsito de embarcaciones civiles privadas entre el territorio continental y las Islas Malvinas, la decisión de un estudio de factibilidad para el desminado de las Islas Malvinas, la reunión de la Comisión de Pesca que busca evitar la pesca ilegal en nuestras aguas, así como la realización de cruceros binacionales de investigación científica.

Con la llegada del Kirchnerismo al gobierno, la soberanía por Malvinas aparece Fuertemente resaltada, tanto en su plataforma de campaña electoral como en sus discursos reiterados en toda la gestión. Se continuó con la multilaterización de las negociaciones incrementando la permanencia e ingreso en foros internacionales. Se hizo hincapié en los vuelos a las islas. Se realizó la construcción y posterior instalación del monumento a los caídos en Malvinas en el cementerio de Darwin. Argentina comunicó en 2007 al del Reino Unido su decisión de dar por terminada la Declaración referida a exploración y explotación de hidrocarburos en el área sujeta a la disputa de soberanía. En palabras del Canciller Taiana: “El Reino Unido ya no podrá pretender justificar, desde la letra y espíritu del acuerdo, su ilegítimo accionar unilateral en nuestra plataforma continental que llevara a la parálisis, hace ya siete años, a la comisión bilateral creada por el entendimiento…”.

Con la llegada de Cristina Fernández se continuó con la misma sintonía de marcar el abandono de la política de seducción de los noventa e intentar impulsar negociaciones bilaterales y multilaterales. Se presentó el reclamo sobre los límites de la plataforma marítima ante la Convemar, para la delimitación definitiva de la plataforma continental argentina y su extensión a 350 millas. El cual como anteriormente fue mencionado se falló a favor de argentina en marzo de 2016. En diciembre de 2010, los británicos comenzaron a presionar a la ONU para lograr cambiar su posición de apoyo a las negociaciones por Malvinas, a través de notas al Comité de Descolonización, a partir de la posición manifestada por el Presidente del mismo en su visita a Argentina, invitándolo a conocer las islas. Las Comisiones de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados y del Senado Nacional, reunidas en la provincia de Tierra del Fuego, reivindicaron la posición argentina frente a las islas, ratificando “la legítima e imprescriptible soberanía de la República Argentina sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y de los espacios marítimos”.

Las negociaciones deberán seguir en la agenda regional del Estado Argentino, “la Cuestión Malvinas” es la deuda que todos los habitantes de nuestro territorio nos tenemos, ya que nunca seremos verdaderamente independientes si no se concluye está meta.

* Bibliografía: Carlos Alberto Biangardi Delgado; “Plataforma Continental y Antártida”. IRI.

                         Alejandro Simonoff;  Una tabula rasa con el pasado: Las estrategias argentinas hacia las Malvinas desde la recuperación de la democracia.

Modificado por última vez enLunes, 18 Abril 2016 08:42
entrenamiento personalizado