Jueves, 23 de  Mayo de 2019 / 14:50:51

Un policía a la Policía = ajuste con represión

Se ingresó al peor momento del ajuste. Las bases están alteradas y la paz social en riesgo. Para dar la pelea, Don Alberto cambió al Jefe de la Policía designando a Daniel Jara, “un hombre de la fuerza”.

La ferocidad del plan de ajuste del gobierno de Mauricio Macri obliga a una mirada diferente de la Argentina. Desde hace algunos meses, la gestión nacional comenzó a desarrollar una carrera “armamentista” para las fuerzas de seguridad. Es así como promocionan cada uno de los aparatos que se incorporan, las nuevas tecnologías para “cuidar el orden” y hacen negocios en el exterior para adquirir equipamiento vinculado a la represión.

Saben que, indefectiblemente, la crisis social estallará. El ajuste es de tal magnitud que determinados sectores reconocen que la confrontación se dará en la calle. Y para eso se prepara el Gobierno. Amén de ya ir anunciando que después de las elecciones de octubre se aplicará una receta mucho más arriesgada en materia de ajuste fiscal y, por consiguiente, social.

Río Negro y Don Alberto no le van en zaga. A lo largo de los últimos meses la administración cipoleña fue adquiriendo e incorporando una cantidad de elementos y material que se vincula directamente a lo que viene.

La Provincia practica un ajuste similar al nacional. Salarios a la baja, obras que sólo son anuncios, producción quebrada y sin acompañamiento, proveedores que cobran en cuentagotas, infraestructura en decadencia, Justicia parcial, pobreza e indigencia en aumento, trabajo privado inexistente, administración pública desbordada. El único objetivo para mantener la paz social a raya es que se paguen los salarios durante los primeros 10 días de cada mes. Esa es la aspiración de máxima de Don Alberto.

En los últimos tres años, Don Alberto se hartó de la Policía de Río Negro. Siempre imaginó a un policía como Jefe pero nunca se animó a dar semejante paso. Había miedo a la crítica. El año pasado, el vil, cruel e injusto asesinato de Lucas Muñoz lo hizo decidir: ni bien pase el temblor se tomaría la decisión. La inoperancia del abogado barilochense, Mario Altuna, hizo el resto.

Otra de las ventajas con la que contó Don Alberto para tomar la decisión es la fragilidad de memoria de los rionegrinos: ya nadie reclama por Muñoz y los medios son cómplices del Gobierno en materia de olvido.

Llegó el momento. Esta semana Don Alberto pateó el tablero y recuperó su idea original. Visto lo que ocurre en el país, más las instrucciones de Nación a todas las provincias de que no se aceptarán desbordes sociales, más la sensación de la calle, Don Alberto no dudó y fue hasta el hueso.
Con la Policía equipada y disciplinada por un hombre de la fuerza, la idea es empezar a desactivar el posible conflicto social. Al Gobierno no le gusta hablar de represión sino de persuasión. Lo mismo con distinto nombre.

Los números que cada día le acerca Economía a Don Alberto marcan el deterioro de las finanzas públicas, la presión de los gremios y de los contratistas hacen que el escenario no sea el ideal a cuatro meses de las PASO.

Este es un Gobierno sin partido por lo que la base de sustentación es precaria y la red de contención inexistente. Por eso, se prepara para la eventualidad de reprimir. De la única forma que podría ser posible es con un policía como Jefe, un civil no lo haría. Hay que ver si Jara tiene el temperamento de Ramos o Elosegui que no trepidaron en hacerlo.

Salarios a la baja
Definitivamente Don Alberto es el alumno dilecto de Mauricio Macri.
El gobernador, con un rapto de genialidad, negocia salarios a la baja y los sindicalistas lo aceptan mansamente. Esta semana el mejor amigo de Mauricio Macri, el Fondo Monetario Internacional, diagnosticó para la Argentina una inflación del 25,6% para el 2017. En ese contexto, los gremialistas rionegrinos, combativos e intransigentes, están cerrando acuerdos que apenas superan el 21% en cómodas cuotas bimestrales o trimestrales. Ni siquiera se les ocurre hacer planteos sobre lo perdido en el 2016.

Más temprano que tarde, serán los afiliados los que demandarán a los gremialistas, la nueva patronal. Otra vez, aparece en el horizonte el peligro de alterar la “paz social” tan anhelada por los gobiernos. Cuando las bases superan a las dirigencias, la situación social se desmadra y se pierde el control de la calle.

En medio de semejante complejidad en las dos próximas semanas reaparecerá con fuerza la locura del Plan Castello que, en los últimos días, el Gobierno promocionó en distintos puntos de la Provincia.

Dicen los comunicados de JSRN que en todos los lugares fueron recibidos con aplausos y vitores. Otra vez la falta de memoria. Los voceros de semejante esperpento son los mismos de siempre: Facundo López, Luis Di Giaccomo, Carlos Valeri y Alejandro Palmieri.

También son ellos los que mantienen contactos permanentes con los sindicalistas encargados de negociar salarios, son los que gestionan pagos para determinados proveedores (amigos), son los que presionan a los medios y exigen prestaciones a cambio de pauta publicitaria, son los que operan en la Legislatura votos “extraños”, se reúnen con los intendentes para que acompañen algunas cuestiones bajo pena de castigarlos con el giro de fondos, son los que, sin pudor, negocian con la Justicia desde cargos hasta, si fuese necesario, fallos.

Son el escudo de Don Alberto. En con quienes Don Alberto, se va a dormir tranquilo sin miedo a la traición. Por las dudas, todos los días les recuerda que: Roma no paga traidores.

Modificado por última vez enLunes, 24 Abril 2017 18:47