Domingo, 26 de  Mayo de 2019 / 09:01:19

“De las Relaciones Carnales al No al ALCA”

Con la vuelta de la democracia en 1983, nuestro país sufrió la falta de acuerdos para darle los lineamientos fundamentales a su política exterior, sobre todo en la relación con Estados Unidos. Las relaciones Bilaterales fueron variando desde, Maduras con Alfonsín, de Preferencia y Carnales con Menem, Intensas con De la Rúa, Realistas con Duhalde y de Conveniencia Mutua con las gestiones Kirchneristas.

Argentina, durante las últimas décadas vivió una crisis de identidad, debido a su intensa búsqueda de reinserción en el mundo, demostrada por las dificultades de su clase dirigente al relacionarse y encontrar su lugar en el sistema internacional. Su desafío será la búsqueda constante del equilibrio entre las políticas de integración regional y la protección de los efectos negativos de la globalización.

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En el gobierno de Menem, la estrategia de Estados Unidos fue en detrimento de los intereses del país. En la administración Bush se utilizó a Argentina como conejillo de indias de su nueva política para las naciones emergentes que atravesaban crisis financieras. Washington generó una adhesión al llamado “modelo económico neoliberal” por parte del gobierno argentino, con la finalidad de construir un vínculo positivo con EE.UU basado en objetivos específicos a través del alineamiento automático. Argentina fue considerada un modelo del Consenso de Washington a través de la liberalización del comercio, las privatizaciones y la reforma estatal. Los principales lineamientos de este consenso fueron: considerar que todo lo público es ineficiente, bajar el gasto público a través del achique del Estado, abrir los mercados, incrementar la producción de artículos destinados a la exportación, flexibilizar y modernizar los mercados laborales, quebrar el poder de los sindicatos y reducir los gastos sociales. Para poder llevar a cabo este plan se recurrió al apoyo y financiación de los principales organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

“Menem sostuvo que su deseo era que los dos países disfrutaran “de relaciones carnales, no relaciones platónicas, sino relaciones carnales”.

Las consecuencias de esta alineación se vieron reflejadas en las políticas económicas, el default de la deuda externa, la pesificación, la falta de implementación de políticas públicas dirigidas a las problemáticas sociales y una inexistente inversión en infraestructura.

Luego de los atentados del 11 de septiembre, Argentina, como otros países de América Latina perdió importancia relativa para EE.UU. Dos años después del atentado a las Torres Gemelas Néstor Kirchner asumió la presidencia, en un contexto donde Estados Unidos ya había invadido Afganistán e Irak y las críticas hacia la política exterior de Bush estaban en su punto más alto. Dándole lugar a los nuevos dirigentes americanos.

En uno de sus primeros discursos presidenciales, el ex presidente Kirchner afirmo su intención de que Argentina debía estar abierta al mundo, de una manera realista, sin alineamientos automáticos sino relaciones serias, maduras y racionales, apuntando de manera prioritaria a los regionalismos y a una política mundial de multilateralidad. Uno de sus primeros desafíos fue con respecto al Área

de Libre Comercio de las Américas (ALCA) impulsado por Estados Unidos como uno de los proyectos de mayor envergadura a nivel continental, el cual no prosperó debido al rechazo de los primeros mandatarios latinoamericanos, con un gran protagonismo del Presidente argentino y del en ese entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien dejó para la historia la frase “ALCA, al carajo” y “los pueblos de América enterramos al ALCA”, en la en la “IV Cumbre de las Américas” de Mar del Plata en noviembre de 2005. Al poco tiempo el MERCOSUR incorporó a Venezuela y después le abrió las puertas a Evo Morales ya como presidente en Bolivia. Uno de los grandes gestos del Kircherismo para demostrar su no alineamiento fue el pago anticipado de 9.500 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional demostrando de manera explícita que Argentina y su política económica no iban a estar condicionadas ni subordinada a los intereses del país del norte.

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El cambiante contexto de la región fue fundamental para ir creando la política exterior de Néstor Kirchner, hubo una clara apuesta por un recambio progresista en América Latina. Argentina aumentó su relación política y comercial con Venezuela. Se fueron impulsando iniciativas y proyectos que buscaban involucrar a otros países, como la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

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En la presidencia de Cristina Fernández, en mayo de 2008, se crea la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) mostrando una continuidad con la gestión de Néstor Kirchner e incluso manteniendo el mismo equipo en Cancillería, de esta manera la política exterior argentina mantuvo su eje en un contexto regional evolucionando hacia la lucha contra los imperialismos, llevando cuestiones históricas como el tratamiento de Cuba y su incorporación a la OEA, logro que se dio el 4 de junio de 2009 cuando fue la misma OEA la que aprobó por consenso dejar sin efecto aquella resolución que excluía a la isla de la Organización de los Estados Americanos.

Modificado por última vez enLunes, 18 Abril 2016 08:39