Jueves, 23 de  Mayo de 2019 / 21:31:42

Río Negro y Don Alberto en el reino del revés Destacado

Mientras el mundo observa el comportamiento del mercado debido al aumento de la tasa, en Río Negro pretenden endeudarse en 580 millones de dólares. La crisis que genera Brasil no permite aventuras alocadas.

María Elena Walsh fue una escritora genial. Sus letras para chicos y no tanto dejaron una estela en la vida de cada argentino. Ni qué decir de su compromiso con la vida y las ganas de vivir.

Uno de los clásicos de esa mujer mágica fue y es El reino del revés. Allí le describe a los niños algunos de los absurdos con los que se pueden encontrar desde la fantasía.

Desde un pájaro que nada a un pez que vuela, un ladrón es vigilante y otro es juez (cuánta verdad) y dos y dos son tres. En ese mundo imaginario de María Elena los bebés usan barbas y bigotes y un año dura un mes.

La gestión de Don Alberto cada vez se parece más a eso. Las ideas terminan siendo alocadas pero siempre en nombre del desarrollo y el trabajo. Dos palabras que se usan a modo de extorsión con la sociedad.

En este mundo del revés rionegrino don Edgardo Castello, en lugar de ser un prócer provincial, terminará siendo un nombre que nos lleve a pensar en la ruina y el default. Pobre Castello.

Hace un puñado de días explotó Brasil por casos de corrupción. Ante eso, Argentina tiembla y tambalea. Los mercados fueron contundentes: cayó la bolsa y subió el dólar. La próxima semana cuando venzan las Lebac todo será incertidumbre.

En el mismo momento en que se tomaba conocimiento de lo que pasaba en el país vecino, la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, instruyó a sus funcionarios para que suspendan la emisión de deuda pautada para el lunes.

En el reino del revés los legisladores e intendentes daban vía libre para que Río Negro se endeude por 580 millones dólares en obras que ni siquiera tienen presupuesto y que cambian al ritmo de la presión de algunos y “la necesidad” de convencer a otros.

Muchas veces pareciera que los que anidan en el poder rionegrino son personas sin historia y desconocen lo que pasó en el país en los 80, en los 90 y en los inicios de este siglo.

Se olvidaron de palabras claves que hacen a los peores recuerdos. Desocupación, pobreza, riesgo país, dólar desbordado, industria paralizada y default. A este tiempo sólo le falta un ministro que advierta: el que apuesta al dólar pierde. O aquel otro que dijo les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo, como si el mercado tuviese corazón.

La foto del día indica que Río Negro sólo está en condiciones de pagar sueldos dentro de la primera quincena de cada mes con el “favor” de Banco Patagonia de cubrir el descubierto. Las urgencias de tirar la pelota para adelante lo obligan a asumir riesgos peligrosos.

Endeudarse en este tiempo es como salir de shopping con una tarjeta de crédito y al momento de vencimiento hacer el pago mínimo todos los meses. El resultado es que hay que solicitar un crédito para cancelar la fiesta y luego otro crédito para pagar el anterior y, un día, hipotecar la casa para pagar una miserable tarjeta de crédito.

Don Alberto, obsesionado por la re reelección que seguramente no saldrá, confía en que puede convencer a los rionegrinos con promesas de obras que, posiblemente, demoren años y años en tener algún ladrillo pegado.

Con falsas afirmaciones que algún día alguien les demandará, Alejandro Palmieri, Isaías Kremer, Carlos Valeri y el productor de soja, Facundo López, llevan adelante una empresa que presentará quiebra en no más de un par de años. El problema es que ellos no se harán cargo ni del concurso preventivo. Huirán por algún recoveco hacia nuevos destinos. López, ya empezó a decir que su anhelo es ser diputado nacional en 2019. Quizás sea una forma de estar cerca de su casa y cuidar sus bienes.

Río Negro está en problemas. Los responsables quedarán a la vista el día que el trillado y mal implementado Plan Castello se vote en la Legislatura.

Cada rionegrino deberá anotar con marcador rojo cada uno de los nombres que voten en forma positiva. Serán los responsable del futuro.

La última estrofa de la canción de María Elena Walsh dice:

Me dijeron que en el Reino del Revés  
una araña y un ciempiés
van montados al palacio del Marqués  
en caballos de ajedrez.

Tan absurdo como lo que pasa en Río Negro.

Modificado por última vez enLunes, 22 Mayo 2017 11:23