Martes, 22 de Octubre de 2019 / 16:00:29

Esa Grieta Destacado

No sabemos con certeza quién fue, pero de un tiempo a esta parte para explicar las diferencias entre sectores han arrojado al ruedo social el concepto Grieta. Y si bien alcanzamos a comprender vagamente de qué se trata, necesitamos desmenuzar, desandar esa idea tan trillada por estos días. Creo que para que exista una grieta necesariamente debe existir el Otro Lado, o sea ese Otro separado de mí por un límite, y en este caso ese límite sería La Grieta. A su vez, ese Otro Lado, antagónico, opuesto, determina finalmente no sólo la existencia de la Grieta, sino también parte de mi existencia.

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Mis especulaciones llevan a preguntarme: La presencia de ese Otro Lado ¿Me configura?

¿Por qué hay grietas? ¿Cuál es el origen de ésta? ¿A caso es una construcción bipartita esa grieta? ¿Será el denominador común de dos partes absolutamente disímiles?

La primera de las reflexiones tiene lugar en la posibilidad de pensar en la no existencia de una grieta, por lo cual estaríamos en condiciones de pensar las cosas como una totalidad. Pero la realidad, tal cual la conocemos y la percibimos tiene pocas chances de ser comprendida así. Parte de esta explicación la podemos hallar en la historia de la humanidad, en la historia de la identidad nacional. Sin ir demasiado lejos podemos interpelarla desde antagonismos antiguos y contemporáneos: Unitarios y Federales, Peronistas y Antiperonistas, Izquierdas y Derechas, Descamisados y Trajeados, Comunismo y Capitalismo, Populismo  y Conservadurismo, aunque si nos detenemos a pensar… estas polaridades están dispuestas por representaciones ideológicas fundadas, con lo cual esto nos lleva a percibir que toda la vida se basa en cuestiones ideológicas y por ende comprendemos esta historia de antagonismos y realidades binarias como la existencia de muchas grietas posibles: sociales, culturales, religiosas, siendo algunas de ellas transversales a una central, aunque todas ellas ideológicas al fin.

La grieta no deja de ser una metáfora, una construcción, basada en dos modelos opuestos en pugna, con lo cual la entendemos como una construcción deliberada por las partes que conviven en un sistema democrático. En un sistema TO TA LI TA RIO no hay partes posibles, por el contrario hay totalidad, unicidad, que no permite la existencia o la expresión de antagonismos.

Comprendemos este fenómeno como parte de un ciclo en el que existen vencedores y vencidos, donde está en pugna el poder, donde los que vencen asignan e imponen categorías sólo capaces de ser revertidas en este proceso de lucha, en la pulseada por ese mismo poder, grieta mediante por supuesto.

Por ello, aunque nos resulte remota ¿cabe la posibilidad de imaginarnos la realidad sin grieta? Escuchamos diariamente hablar de la Unidad Nacional, entendida ésta como agente de disolución de diferencias. El desarrollo de una nación tiene que ver fundamentalmente con la democracia, y la democracia debe ser comprendida no tanto desde lo común, sino de lo diferente. Solo desde las diferencias es posible constituir la diversidad de nuestro país, puestas en común en un proyecto nacional.

En una entrevista reciente, Darío Sztajnsrajber manifestó: “…me importa más acentuar la palabra DIFERENCIA que la palabra COMÚN, porque siempre en nombre de lo común hay un sector que avasalla al resto.

Yo no le temo al conflicto en una sociedad, como no le temo al conflicto a una pareja; le temo más a que en una sociedad o en una pareja, uno de los participantes en nombre de la paz disuelva las oposiciones y niegue las diferencias del otro”.

Modificado por última vez enLunes, 07 Mayo 2018 19:14
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