Domingo, 17 de  Febrero de 2019 / 21:08:26

Dólares y fideos

Por Martín Díaz

 

El lunes de esta semana la moneda estadounidense alcanzó un record histórico en su cotización cuando obtuvo un valor de $ 25,50. La preocupación por el crecimiento repentino en el valor del cambio saltó los límites invisibles de la City porteña y se instaló de manera homogénea desde Ushuaia hasta La Quiaca. Sturzenegger, desde el Banco Central, intervino en el mercado cambiario sacrificando miles de millones de reservas con el sólo fin de aumentar la tasa de interés en un 40%, dado que el mercado debía renovar el 100% de las Lebac el martes pasado (una jugada audaz, costosa, pero efectiva).

De manera atípica, la semana que dejamos atrás no comenzó un día lunes, por el contrario, arrancó el martes 15. La incertidumbre y especulaciones cargaron el ambiente político. El sacrificio fue grande, detuvieron la trepada exorbitante del dólar, pero la sangría aún no se detiene.

Las alarmas encendidas en el gobierno por el estado de la economía argentina y la suba desmesurada de la moneda estadounidense generaron un sinnúmero de repercusiones. En declaraciones, Lilita Carrió, bajo el influjo mesiánico que la caracteriza, le gritaba a la cámara e indirectamente al sector sojero: “Larguen los dólares! Liquiden la soja, viejo!”. Adujo que todo esto se debe a un “golpe cambiario” ideado por la Unión Industrial Argentina y Lorenzetti. Dijo que uno de los problemas centrales es la “falta de sensibilidad de Macri porque es Ingeniero y eso lo convierte en una persona no afectiva”. Justificó el aumento del dólar diciendo que, de no darse así, el sector exportador pierde. Apeló constantemente a la teoría del boicot interno, predijo que el dólar quedará en $23, pidió que “maten a Durán Barba” y aseguró que el pueblo está contento con las medidas tomadas por el gobierno. Luego de ello arrió la bandera de la cordura y se dispuso a descansar en su refugio de Exaltación de la Cruz.

Por la tarde del Martes (día clave para el gobierno) el propio Sturzenegger también realizó una conferencia de prensa donde reconoció que subestimó la magnitud que tomó la fuga de capitales y que ello generaba desconfianza en nuestra economía, pero no se animó a confesar que desde el 5 de marzo de este año hasta la actualidad el órgano que conduce vendió más de 10.500 millones de dólares sólo para contener el dólar, un objetivo que resultó ser un parche con altos costos económicos y políticos. En esa misma conferencia de prensa, bajo un halo de excitación y triunfalismo, finalizó su alocución diciendo: “La inflación va a venir bastante por debajo de la de abril con mucha ayuda de los precios regulados, cuyo proceso de ajuste terminó”. Una propuesta más que se suma a la “lluvia de inversiones”, a “la luz al final del túnel” o “la eliminación del impuesto a las ganancias” entre otras.

La rueda de declaraciones la finalizó Mauricio Macri quien también se expresó y las noticias pasaron de gris oscuro a negro noche. Casi en consonancia con las conclusiones de Melconián: “Boludeaste dos años con las buenas ondas”, Macri confesó a los 44 millones de argentinos que pensó que tenía más tiempo, pero la realidad le demostró lo contrario, por lo cual llegó el fin del “gradualismo gradual” y pisará el acelerador hasta llegar a un shock para profundizar el proceso de reformas.

Con una estrategia duranbarbista, puso el ojo en la oposición. Con lo cual saldrá a tender puentes de un supuesto gran consenso para el rescate de la república, cargando responsabilidades en sus oponentes como para compartir culpas y diluir responsabilidades que él mismo generó.

Algunos analistas políticos comienzan a dudar de la capacidad de la espalda del primer mandatario para soportar el próximo azote, que será dentro de 30 días con el próximo vencimiento de Lebac. El gobierno cruje y se fisura en cada decisión. A esto hay que sumarle el fantasma del Fondo Monetario Internacional, con el que ya entabló conversaciones y quien aseguró que antes de liberar un solo dólar, pergeñará los requisitos y las medidas que pedirá a cambio al presidente Macri.

Quiero aprovechar el espacio editorial para sumar una declaración más que no tuvo eco en los medios nacionales. La de Ana, vecina del barrio 30 de marzo, mamá soltera de 5 hijos, empleada doméstica, que también se pronunció al respecto. Se la notó preocupada y perturbada por la crisis económica que hoy vive nuestro país, coincidió con Sturzzenegger, Carrió y Macri sobre los riesgos que implica la estrepitosa suba del dólar. A lo cual le consulté si poseía ahorros en dólares y ella me contestó: “jamás vi un dólar en mi vida, pero desde pequeña solo entiendo que cuando sube el dólar, me aumentan los fideos y me alcanza menos para comprar y darle de comer a mis hijos”

Rémoras de un pasado algo distante y difuso en la débil memoria colectiva de los argentinos: Volver al F.M.I., ajuste, inflación desmedida, desocupación, quita de subsidios, devaluación, retiro voluntario, recortes jubilatorios, gradualismo. Estos fenómenos suenan y rechinan como las cadenas de fantasmas que no nos dejan vivir en paz. Y otra vez repica la tesis Jauretcheana que parece haberla escrito ayer Don Arturo: “Asesorarse con los técnicos del Fondo Monetario Internacional es lo mismo que ir al almacén con el manual del comprador, escrito por el almacenero”

Modificado por última vez enMiércoles, 23 Mayo 2018 18:34
General Roca