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Miércoles, 16 de  Agosto de 2017 / 19:17:02

¡Peligro! En campaña, Juntos promete hasta lo imposible

 
El oficialismo, preocupado por la elección, promete y promete sin medir las consecuencias. Playa Bonita y una intervención que puede ser peligrosa.
 
En el mismo momento en que a Don Alberto se le ocurrió “ofrecerle” a los rionegrinos la instalación de una planta de energía nuclear en la zona atlántica, pareciera que por el gobierno pasó un tsunami. 
¿Será el cisne negro?
La primera reacción del mandatario fue mandar a “medir” la propuesta y ver la reacción de los vecinos. 
Resultado: lapidario.
 A partir de allí, el gobierno se inmovilizó y la instancia fue aprovechada por instituciones intermedias que se apropiaron del tema y, sobre todo, del rechazo a la iniciativa y, en algunos casos, con argumentos muy flacos, con poco sustento pero con fuerte impacto social. La enunciación de la palabra nuclear conlleva aspectos negativos, por más que se desconozca todo lo demás.
La reacción del Gobierno fue intentar acallar el tema, cosa que no lo logró, sacarlo de la agenda de campaña y empezar a prometer obras que rozan el absurdo y de realización compleja.
En las últimas horas, en connivencia con el diario del Alto Valle y medios capitalinos, difundió las obras que realizará en los próximos años además de reflotar otras que estaban guardadas en algún cajón de Obras Públicas.
Las palmas se las lleva el video que circula sobre el futuro de la bajada Playa Bonita, sobre la costa camino a La Lobería.
Es de tal magnitud el proyecto que “se vende” en el video que no se concibe para la zona. Habría que ver los estudios sobre los débiles acantilados de la zona y, a partir de allí, determinar su posible realización. Se suma una intervención agresiva en materia de transporte, estacionamiento, edificación, escaleras metálicas que cualquiera puede dudar de que se trate de algo cierto.
Se pueden hacer otra cantidad de apreciaciones sobre el absurdo planteado por el siempre medido y prolijo Alejandro Echarren que quedarán para cuando “inicie” la obra que, seguramente, será nunca. 
Nadie, en este tiempo de ambientalismo y protección, intervendría un acantilado de la forma en que se lo quiere hacer.
En realidad se trata de otra cosa, en tiempo de campaña y con números electorales que no están asegurados, hay que prometer, total la gente se olvida.
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